Cerámica escultórica


«En cuarto grado en clase de arte puso en mis manos una profesora un gran trozo de barro, desde ese momento me enamore del material y decidí para sorpresa de muchos que quería ser escultora. La nobleza y docilidad de la arcilla ha hecho que me enamore de ella y sea mi material predilecto para lograr las formas que imagino. En mis piezas se plasman el movimiento y el ritmo que me habitan como bailarina clásica y las tersas y delicadas formas de la naturaleza. Creo Jardines Fantasticos con caricias de mis manos donde las formas que evocan flores se mezclan con las de llamas de fuego. Doy gran importancia al interior de las obras con el fin de generar una reflexión sobre la belleza interior.» Juliana Vélez

 

 

Juliana Vélez nos presenta un conjunto de unidades en sí mismas múltiples: gracias a la maestría de sus manos, cada una crea la impresión de ser una serie de piezas superpuestas cuando en realidad es una sola. De esa manera integra el universo de realidades materiales e inmateriales entre las cuales estamos llamados a vivir y que, merced a nuestra condición de seres escindidos entre lo masculino y lo femenino, provistos de unos cuantos sentidos, apenas conseguimos percibir por separado.

Juliana Vélez Cerámica Escultórica es un canto a la sensualidad: las redondeces cuyos coloridos naturales atrapan nuestra mirada nos convidan a acariciarlas y sacarles dulces sones, lo mismo que a un instrumento musical, y a olerlas y saborearlas porque despiertan aromas de flores y sabores de frutas dormidos en nuestra memoria.

Es, también, un himno al planeta que habitamos: siendo una obra hecha con barro alude con sutileza al aire, al agua y al fuego, lo que le imprime una fuerza que contrasta, poniéndola en equilibrio, con la delicadeza de la artista, evidente en las lisuras y las uniformes asperezas de las superficies. En Cerámica Escultórica de Juliana Vélez, tenemos una experiencia física y espiritual que nos pone frente a nosotros mismos engrandeciéndonos.

¡Buen viento y buena mar para su autora!

José Libardo Porras

«Como una Pitonisa que recibió de la tierra el oráculo de sus secretos, la artista sumerge sus manos en el barro para dejarnos contemplar el cuerpo de Eva floreciendo del primer fuego, ese que nos deslumbró desde las cavernas, y nos deja ver el origen y el final en su inefable luz. Esta serie de rosas y llamas es el retorno al Edén y sus entrañas, al misterio de lo femenino que más allá de toda palabra nos desborda con su sensualidad.» Santiago Morales.