Ciclo Negro

“En América Latina hay novelas de crímenes, es decir, de anomia social. En esta no hay sanción, no hay ley, no hay sistema judicial confiable… No hay orden”.Gustavo Forero.

“Medellín Negro es un proyecto académico e investigativo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia que tiene como propósito la reflexión crítica en torno a la temática del crimen en las sociedades contemporáneas, tomando como eje la literatura negra. y se ha consolidado desde entonces como el primer experimento universitario de América Latina relativo a la reflexión en torno a la definición del crimen con impacto social nacional e internacional. Desarrolla las tres áreas académicas de la Universidad y su inspiración internacional asegura el impacto urbano, la innovación y la apropiación social del conocimiento en beneficio de la ciudad de Medellín”. Ver más sobre Medellín Negro.

La denominada Novela Negra, de crímenes o Noir ha adquirido gran importancia en los últimos años, pues su impacto en los medios audiovisuales y la recepción del público han hecho que predomine en la cultura mundial. En este ciclo se expondrán puntos de vista desde una lectura contemporánea a cargo de conferencistas de diferentes nacionalidades.       

Jean-Jacques Beaussou, ex Embajador de Francia.

¿Hace la novela de crímenes española un trabajo de memoria cuando explora la anomia social del franquismo?

En la España franquista de la pos-guerra civil, se trataba para una parte de los que habían vencido a los otros de preservar su victoria y “de acabar el trabajo”. Este contexto era obviamente poco abierto a la expresión de cualquier crítica del orden moral y social dominante y, en consecuencia, la literatura de crímenes, que permite hacer sin polémica un viaje en las zonas oscuras de las mentes, de las familias y de la sociedad, era escasa en esta época. Sin embargo, ya en 1951, de manera discreta y sutil, Mario Lacruz supo ser uno de las primeros exploradores de la “anomia social” de su tiempo; y dice bastante… Pero se tiene que esperar hasta un periodo reciente, sesenta años más tarde, para leer autores que enfrentan este reto y hacen vivir -tras novelas de crímenes- personas de esta época llena de contradicciones, de violencia social, de odio y de hipocresía… Estamos a la vez en la exploración novelesca de las mentiras de una sociedad “anomica” -en el sentido que el festival de Medellín negro da a la palabra- y en una forma de novela histórica que dice bastante sobre la sociedad española actual. Será nuestro propósito esta noche, tras la lectura de unas novelas de crímenes, en particular, Aguacero de Luis Roso, que tuvo éxito en España, a su publicación en 2016. 

Sobre el autor…

Nació en 1951 en una familia humilde del Perigord (Aquitania, Francia), en la cercanía de la naturaleza, nutrido de un patrimonio histórico y prehistórico muy rico. Fascinado por la literatura y la historia, estudió historia en Burdeos y, a los 22 años, participó en la creación del Departamento de historia en la Universidad de Niamey (Niger) en el marco de la Cooperación francesa. Este descubrimiento durante siete años de la alteridad africana, en el entorno académico y al nivel de los pueblos, le dejo una huella fundadora. De regreso a Europa, compitió para integrar la prestigiosa E.N.A. (Escuela Nacional de Administración) que le abrió las puertas de la carrera diplomática; de ella salió en 2016, empezando en Colombia una jubilación activa al lado de su esposa hispano-colombiana. Así corriendo de una zona del mundo a otra, de observaciones y desafíos -análisis de la situación en Pakistán en los años 1980s y del proceso de paz en el Oriente próximo en los 1990s, cooperación con Polonia cuando salía del sistema comunista, monitoreo de los altos-al-fuego durante la guerra en Ex-Yugoslavia, negociación con Kadhafi, organización del Año de México en Francia, Embajada de Francia en el Perú- ha acumulado experiencias políticas y culturales que alimenta ahora su reflexión, con tiempo y libertad. En esta etapa nueva  -de escritor novato-  con el entusiasmo que nunca perdió por los movimientos de la historia y por el encuentro de las culturas, tras las lecturas que le estructuraron (Montaigne, Victor Hugo, Flaubert, Faulkner, Giono, Ivo Andric, Todorov) y el gozo de Garcia Marquez, Borgés y Padura, medita los cambios que ha vivido nuestro mundo en el siglo XX y las fracturas que se van ampliando en el XXI. En esta búsqueda, la novela de crímenes, tal como está analizada en el marco de Medellín Negro, le parece una herramienta muy eficaz, una suerte de alegoría que refleja las realidades complejas del mundo actual. Lo que sigue se queda por escribir.

 Gustavo Forero, Director del Congreso de Literatura. Ph.d Cum Laude en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca

¿Qué oscura relación tienen los escritores con los criminales? 

La novela negra o de crímenes es la expresión literaria más importante de nuestra época. Pone en evidencia los problemas sociales más acuciantes y permite al lector tener una imagen de su origen. En la América Latina contemporánea hay numerosos autores que responden cada uno a su manera al interrogante respecto del origen de de la criminalidad. En Colombia, una generación de autores, herederos de la novela de La Violencia, también ofrece sus perspectivas de los conflictos sociales y la anomia nacional. Resulta interesante entonces discutir acerca de estos temas en función del papel de los medios masivos de comunicación que hoy por hoy difunden este tipo de literatura.

Sobre el autor…

Las letras son un oficio para el escritor Gustavo Forero Quintero pero también una pasión: es abogado de la Universidad Externado de Colombia, pero también literato de la Universidad Nacional, Doctor Cum Laude en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca y Magíster en Études Romanes de la Universidad de la Sorbona. Nació en Pamplona en medio de una familia numerosa, predominantemente femenina, marcado por los sueños postergados de una abuela que quiso ir a la Sorbona o una madre que leía a Proust imaginándose en la París de principios de siglo XX. Ocho hermanos tuvieron a bien dejarle sus bibliotecas personales y el cúmulo de experiencias vitales, que ya son un gran patrimonio para un escritor en ciernes que indaga en el sentido de las experiencias humanas. Su desplazamiento a Bogotá obligado por la muerte del padre y la falta de oportunidades para la familia en su ciudad natal, lo enfrentó muy pronto a la gran ciudad. Así, desde muy joven tuvo contacto con la vida artística, con el teatro y la bohemia de los años ochenta, presentes en su novela, y con los diferentes movimientos culturales o políticos que dominaban la escena social. En la Universidad Nacional, por ejemplo, gracias a profesores como David Jiménez, Diógenes Fajardo o Harold Alvarado, y compañeros como Selnich Vivas, Nahum Montt, Luis Noriega o Miguel Ángel Manrique, reflexionó en las teorías del primer Georges Lukács, el de la Teoría de la novela, en las propuestas estéticas de Macedonio Fernández, en el Museo de la novela de la eterna, en las pautas morales de León Tolstoi, en la intimidad de Flaubert, la intensidad de Henry Miller, en Rilke, Austen, Shakespeare, Eminescu o, aun, en la obra de colombianos como José Asunción Silva, Gabriel García Márquez o Germán Espinosa, autores todos que marcarían su prosa y en general su perspectiva de la vida.

Luego de una larga temporada en Europa y de viajes por Marruecos, Polonia o Alemania, volvió al país con una clara intención de procurar los cambios que creía necesarios, tanto en su contexto social como intelectual. En esta etapa concibió un proyecto de estudios literarios en la Universidad Autónoma de Colombia e inició la investigación en torno a lo que denominaría más adelante la novela de crímenes derivada de la anomia social. Actualmente, Gustavo Forero Quintero es profesor de la Universidad de Antioquia y director del Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro.

Nathalie Augier de Moussac Ph.d cum laude en Historia y Civilizaciones – Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París EHESS.

« From Chicago to Medellín » : Una investigación transcontinental sobre los cultos de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo. 

Aquí la palabra « investigación » debe entenderse como una “investigación policíaca”, más que universitaria. El culto a san Judas Tadeo, que tiene mucha importancia en el México contemporáneo. Nació en Chicago en 1929 y se traslado a México donde el “santo de las causas perdidas” es ahora venerado el 28 de cada mes en el templo de san Hipolito en el centro de la capital por miles de jóvenes, la mayoría en plena precariedad. Ha sido asociado en términos iconográficos con el patrón de los narcotraficantes mexicanos, Jesús Malverde, una especie de Robin Hood sinaloense, y también a La Santísima Muerte, otra veneración típicamente mexicana de siniestra reputación. Veremos que el San Judas Tadeo mexicano es directamente relacionado con la Virgen de Guadalupe, figura mayor del panteón católico mexicano (también venerada por los carteles mexicanos), y que su veneración llego a suplantar el culto del vidente guadalupano, Juan Diego, canonizado por el Papa Juan Pablo II en 2002. Acabaremos nuestra investigación con una radiografía de los cultos de ambos en el Medellín de hoy. 

Sobre la autora…

Nathalie Augier de Moussac es Doctora cum laude en Historia y Civilizaciones por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de Paris y investigadora associada al laboratorio CERMA (Centre de Recherche des mondes américains) de dicha escuela. Es americanista y especialista del México, como de las imágenes católicas o asimiladas y su globalización a partir del siglo XVI hasta el XXI. También es fotógrafa. Nació en Tunisia ; ha vivido en Francia, Inglaterra y México ademas del Medio Oriente. 

Lugar: Mediateca Arthur Rimbaud de la Alianza Francesa, sede Centro.

Entrada libre

Contacto: 4442620 Ext. 109