Galerías

La Alianza Francesa ofrece a la ciudad de Medellín dos espacios para la visibilización del ejercicio de artistas locales e internacionales: la galería Olivier Debré, cuyo enfoque es el arte moderno y contemporáneo; y la galería “la otra”, un espacio alternativo inaugurado en el año 2019 con enfoque en la exhibición de manifestaciones artísticas de carácter urbano.

Galerías 360

Dado el contexto actual de salud pública asociado al COVID – 19, en el que las puertas de nuestro Centro Cultural Alianza Francesa de Medellín se encuentran cerradas, es un gusto poder ofrecer gracias a la tecnología y al trabajo dedicado, la visita virtual en 360 grados de las exposiciones que fueron inauguradas presencialmente a comienzos del mes marzo y que actualmente se encuentran en nuestras dos galerías.

El recorrido de las exposiciones Enciclopedia Planeta de Alejandro Vásquez y Skizo/análisis de Raúl Benito fue desarrollado con una plataforma que permite la visualización de cada exposición por separado, incluyendo un video del artista y detalle de las obras a través de fotografías.

La visita puede hacerse desde un computador dando clic en el inicio de la exposición y avanzar al interior siguiendo las flechas, “como si caminara en el espacio de nuestras galerías físicas”. Al hacer el recorrido podrá ver detalles del techo u otros aspectos del espacio real.

Si desea potenciar la experiencia de su visita, puede usar gafas 3D, aunque no es un requisito para disfrutar la exposición.

Bienvenid@


Si ahora Occidente afianza el relativismo y valora al Otro, lo cierto es que el “Otro” somos siempre nosotros, nunca ellos. Y lo peor: somos seducidos a “otrorizarnos” al son de nuestros propios tambores, para satisfacer la nueva necesidad de exotismo de Occidente. Siempre hay sueños ante los nuevos milenos, y uno de los míos es que el Otro se rebele a su otrorización (…).

Gerardo Mosquera. Los hijos de Guillermo Tell, 1991.

(Una) Enciclopedia. (Un) Planeta.

Cada una de las partes de esta exposición están agrupadas bajo un título con talante humanista, esto es, “universal” y “neutral”. Esto de entrada ilusiona y tranquiliza pues, al final, ¿qué humanista no soñó un dispositivo enciclopedista para todo un planeta?, ¿qué humanista no deseó alguna vez situar la razón y el progreso ilimitado al frente, digamos, de su propia idea de mundo?, y también, ¿qué humanista no fantaseó con un arte hecho a la medida de otra invención occidental como es la estética?

Los principios de universalidad y neutralidad del progreso infinito que sugiere este conjunto de trabajos – o al menos su título -, son dislocados con cada operación artística que propone Alejandro Vásquez. Lo paradójico y sugerente a la vez es que ninguna de estas operaciones termina por desencajar del todo, o clausurar los significados iniciales implicados en cada uno:

- Presenta una agrupación de imágenes de uso corriente que han logrado direccionar y georreferenciar el mundo globalizado y capitalista actual, apuntalando suavemente, de paso, la hegemonía cultural de Occidente.

- Otro trabajo metaforiza el agotamiento material del planeta y el inminente fin de sus recursos no renovables, lanzando una pregunta retórica sobre las posibilidades reales de la vida humana capitalista.

- También exhibe un retrato en pintura de Arnaldo Tamayo Méndez, “el primer cosmonauta americano no estadounidense”, tal y como lo describe una enciclopedia virtual, que suma a lo dicho otros rasgos de otrorización de la que es sujeto Tamayo: el primer hispanohablante, el primer cosmonauta cubano y el primer afro descendiente en conquistar el espacio.

- De fondo, resuena en la sala la musicalización compuesta por Beethoven de la “Oda a la Alegría”, escrita a su vez por Friedrich Schiller a finales del siglo XVIII, que se convirtió en el himno de la Unión Europea un año antes de la primera gran crisis del petróleo, provocada por países no-occidentales.

Pero, ¿a dónde apunta Vásquez?, ¿de qué se tratan todos estos desvíos y sugerencias de sentido de esas cosas de hombres blancos mencionadas? Considero que los mitos que dan sentido y materia al mundo que conocemos, es decir, Occidente, el desarrollo, el Tercer Mundo, la raza o las lenguas imperiales, “confirman” de algún modo que el primer mundo es un lugar concreto y que no es del todo una fantasía eurocéntrica. La materialización de esos mitos está en la invención del “Otro”, que siguiendo la cita de Mosquera, encarnamos todos nosotros. Estos mitos se hacen patentes en la idea depredadora y eficaz de que el mundo es una despensa interminable para el sostenimiento del desarrollo. Estos mitos sugieren también que uno de los lugares concretos del primer mundo es el espacio exterior, es decir, el espacio fuera de la Tierra.

Abrir con una cita de Gerardo Mosquera no es gratuito, como tampoco lo es haber buscado ese texto curatorial de 1991 a propósito de los cambios profundos que el arte cubano estaba experimentando, a raíz de las complejas transformaciones en el mundo globalizado capitalista del que aparentemente no hacían parte América Latina ni África. Mosquera buscó explicaciones en las ideas de Fernando Ortiz, Aimé Césaire, Wole Soyinka y Néstor García-Canclini. Al revisarlo de nuevo casi 20 años después, las ideas de esos escritores no-occidentales aunque algo olvidadas, siguen resonando y teniendo vigencia hoy en nuestros paisajes globales de desigualdad y de asimetría de poder.

Ticio Escobar, en 1986 y desde Paraguay, pareciera haber escrito algo para interrogar y acompañar esta primera exposición individual de Alejandro Vásquez: “¿Qué es la materia del arte occidental, al fin y al cabo, sino un cúmulo de residuos, de diferentes sustratos y formas pertenecientes a otras historias, a sistemas sucumbidos, a situaciones hace mucho olvidadas?”.

Fernando Escobar Neira
Profesor de la Universidad Nacional de Colombia


Ya en los primeros trabajos, Raúl Benito dirigía su búsqueda hacia la fragmentación y la pregunta por los devenires de la materia en distintas circunstancias, vecindades o en procesos de generación y degeneración; de ahí que sus dibujos sean rizomáticos, en ellos el espacio esté colmado, todo se cruce, se divida (skhizein) y las series se multipliquen. El artista parte de los cuerpos conformados y emprende en cada obra su descomposición, gesto en el que no caben planes, anticipaciones o el uso de bocetos, pues su acción de dibujar corresponde a lo dibujado: la vida fluye y sus flujos no llevan una ruta predeterminada, sino que ocurren al azar. La única constante es el clinamen, todo se desvía, todo se inclina, todo cambia a unas velocidades imperceptibles pero definitivas. La enfermedad y la muerte son parte de la cadena que sostiene el mundo de lo vivo y si se explora al interior de cualquier cuerpo, se verán y escucharán en todos sus estratos, las muchedumbres en movimiento permanente que lo componen, la batalla interminable que se libra entre los átomos, las células e innumerables microorganismos invasores.

¿Qué sucede con cada uno de los componentes de mi cuerpo cuando siento dolor, cuando me enfermo, cuando sufro? ¿Cómo pienso? ¿Cómo funciona mi cerebro? ¿Cuáles son los límites de mi razón y cómo se expresaría su derrame en la locura? ¿Qué ocurrirá cuando me esté muriendo? Parece preguntarse Benito, y esos interrogantes se multiplican en los cuantiosos ejercicios que ha realizado para asimilar las formas de partes internas y externas del cuerpo humano, de los diferentes microbios que pueden atacarlo y destruirlo e incluso, de las variadas coloraciones que toman los tejidos afectados. Ello exige la constante experimentación y el uso de diversos soportes y materiales, entre los que se incluyen fluidos corporales y residuos de todo tipo. Ese escrutinio (análisis) exhaustivo de la vida, en el borde de la muerte, se plantea asimismo al concebir la obra de arte como inacabada y efímera en ocasiones, tal como ocurre aquí, cuando el dibujo que se extiende por todo el recinto, surge como continuidad de otros ya borrados de sus muros y se prolongará después de que sea borrado también de éste, así como lo vivo fluye en un espacio siempre desbordado.

Elena Acosta.
Docente, Facultad de Artes y Humanidades, ITM.

Planos de las galerías